Tormentas y Rayos

Provincia de Cádiz - España

 

 

   
   

 

Definición y frecuencia de los Rayos

 

 

El Rayo

 

    Un rayo es una descarga eléctrica que golpea la tierra, proveniente de la polarización que se produce entre las moléculas de agua de una nube (habitualmente las cargas positivas se ubican en la parte alta de la nube y las negativas en la parte baja), cuyas cargas negativas son atraídas por la carga positiva de la tierra, provocándose un paso masivo de millones de electrones a esta última.

 

    Esta descarga puede desplazarse hasta 13 kilómetros, provocar una temperatura de 50.000 °F (unos 28.000°C o sea tres veces la temperatura del Sol), un potencial eléctrico de más de 100 millones de voltios y una intensidad de 20.000 amperes.

 

    La velocidad de un rayo puede llegar a los 140.000 Km. por segundo. En el punto de entrada a la tierra, el rayo puede destruir, de acuerdo a su potencia y a las características del suelo, un radio de 20 metros.

 

   Esta polarización de las cargas eléctricas de una nube es lo que se denomina electrostática, fenómeno que está presente en nuestra vida diaria. Incluso nosotros mismos podemos acumular electrostática y, por ejemplo al tocar a otra persona, descargarla como una chispa de corriente que nos produce cierto sobresalto.

 

   Las nubes crean esta chispa a escala gigante. El trueno no es otra cosa que la onda expansiva provocada por esta tremenda energía liberada, originando el ruido característico que todos hemos oído alguna vez.

 

   Esta magnífica energía contenida en un rayo es lo que hizo que prácticamente todas las culturas, comenzando por Zeus, Thor (trueno), Musulmanes, Hindúes, Navajos o Araucanos, le atribuyeran al rayo y el trueno un origen divino, ya sea como castigo o señal.

 

   Muchos científicos como Newton y Franklin desarrollaron investigaciones al respecto y , sobre todo este último, diseñaron sistemas que atraían estas cargas eléctricas hacia la tierra (pararrayos), de manera de evitar que se acumulara en grandes proporciones y evitar sus efectos indeseables.

 

   Muchos científicos como Newton y Franklin desarrollaron investigaciones al respecto y , sobre todo este último, diseñaron sistemas que atraían estas cargas eléctricas hacia la tierra (pararrayos), de manera de evitar que se acumulara en grandes proporciones y evitar sus efectos indeseables.

 

Frecuencia

 

   La Tierra es golpeada por proximadamente 100 rayos cada segundo y en cualquier momento (ahora mismo, por ejemplo) sufre 2.000 tormentas eléctricas simultáneamente.

 

   Países como Estados Unidos sufren unos 20.000.000 de rayos al año, procedentes de unas 100.000 tormentas eléctricas. Los estados más afectados son como Florida (y la ciudad de Tampa, en particular), Georgia, Carolina del Sur, Nueva York u Oklahoma sufren miles de rayos cada año. De hecho, EE.UU.. presenta un promedio anual de 87 víctimas fatales y cerca de 500 heridos, superando a tornados, inundaciones y huracanes.

 

¿ Donde caen los rayos y relampagos?

 

   Diciembre 5, 2001: Un relámpago. Evita el océano pero le gusta la Florida. Es atraído por los Himalayas y, más aún, por África Central. Y, además, los relámpagos casi nunca caen sobre los polos norte o sur. 

    Éstas son sólo unas pocas de las muchas cosas que los científicos de la NASA han descubierto, al utilizar satélites para seguir de cerca los relámpagos alrededor del planeta.

    Por primera vez hemos podido determinar la distribución global de relámpagos, señalando su variación en función de la latitud, longitud y la época del año", dice Hugh Christian, director del equipo que estudia los relámpagos en el Centro Nacional de Ciencias Espaciales y Tecnología (National Space Science and Technology Center -- NSSTC), con sede en el Centro Marshall para Vuelos Espaciales de la NASA (Marshall Space Flight Center). 

 

                                            Imagen cortesía de © NOAA   

Arriba: Un relámpago cae sobre el Océano Atlántico cerca de la costa de la Florida. De acuerdo al nuevo mapa global de frecuencia de relámpagos desarrollado por la NASA, la caída de relámpagos sobre aguas abiertas es poco frecuente.

 

    Esta nueva perspectiva para el estudio de relámpagos es posible gracias a dos detectores a bordo de un satélite: el Detector Óptico de Oscilación Transitoria (OTD por las siglas en inglés, Ópticas Transient Detector) y el Sensor de Imágenes de Relámpagos (Lightning Imaging Sensor o LIS). "El OTD y el LIS son dos sensores ópticos que hemos colocado en órbita baja sobre la Tierra", dice Christian, cuyo equipo desarrolló los sensores. "El OTD fue puesto en órbita en 1995 y, desde entonces, hemos aprovechado los cinco años. El LIS fue lanzado a bordo del satélite de la Misión para la Medición de Lluvia Tropical (Tropical Rainfall Measuring Mission ) en 1997 y todavía funciona muy bien".

 

      Básicamente, estos sensores ópticos utilizan cámaras fotográficas de alta velocidad para observar cambios producidos en la parte superior de las nubes, los cuales son  invisibles para los ojos", explica. Por medio del análisis del espectro de luz  dentro de un pequeño intervalo de longitud de onda, alrededor de los 777 nanómetros -- cerca del infrarrojo -- los científicos pueden detectar breves destellos de luz, inclusive durante el día.

    Antes del OTD y LIS, la distribución global de los relámpagos se conocía sólo aproximadamente. Detectores de relámpagos localizados en tierra que utilizan sensores de radiofrecuencia proveen mediciones locales de alta calidad. Pero debido a su alcance limitado, los océanos y áreas con baja población no han sido estudiados en mucho detalle. El desarrollo de los sensores ópticos espaciales fue un adelanto fundamental que dió a los investigadores la primera visión completa de la actividad de relámpagos a nivel mundial.

 

  Arriba:  Los datos provenientes de sensores ópticos espaciales revelan una distribución irregular de la caída de relámpagos a nivel global. Unidades: número de destellos/km2 /año. Crédito de la imagen: Equipo de Relámpagos del NSSTC.

    Los nuevos mapas muestran que la Florida, por ejemplo, es uno de los lugares donde la frecuencia de caída de relámpagos es inusualmente alta. Dennis Boccippio, un científico de la atmósfera que trabaja con el equipo de relámpagos del NSSTC, explica por qué: "Florida es afectada por dos brisas marinas: una de la costa este y la otra de la costa oeste". El "empujón" producido por las brisas opuestas fuerza a las corrientes superficiales de aire a ascender, desatando tormentas eléctricas.

    Dentro de los nubarrones, la turbulencia generada  por el aire que sube produce la colisión entre pequeños cristales de hielo y gotas de agua (llamados "hidrometeoros"). Por causas no completamente entendidas, las cargas eléctricas positivas se acumulan en las partículas más pequeñas -- ésto es, sobre los hidrometeoros menores de 100 micrómetros -- mientras que las cargas negativas se localizan en las partículas más grandes. El viento y la gravedad separan a los hidrometeoros eléctricamente cargados y produce una enorme diferencia de potencial eléctrico dentro de la tormenta.

 

     Los relámpagos son una forma de disipar esta acumulación de energía" , dice Boccippio.

 

 

 

 

 

Derecha: Los relámpagos son una descarga eléctrica repentina entre las regiones cargadas de los nubarrones y el suelo. Sólo aproximadamente un 25 por ciento de los relámpagos cae sobre la superficie del planeta

 

 

 

 

 

    Otro lugar de concentración de relámpagos son los Himalayas, donde la topografía local tan extrema, produce la convergencia de las masas de aire provenientes del Océano Índico.

   ¿Y dónde caen los relámpagos con más frecuencia? En África Central. "Allí uno encuentra tormentas eléctricas durante todo el año", dice Christian. "[Estas tormentas son el resultado de] patrones climáticos, el flujo de aire desde el Océano Atlántico, y la contribución de las áreas montañosas".  

    Los datos satelitales revelan también los patrones de intensidad de relámpagos a través del tiempo. En el hemisferio norte, por ejemplo, la mayoría de los relámpagos se produce durante los meses de verano. Pero en las regiones ecuatoriales, éstos son más frecuentes durante el otoño y la  primavera.

    Esta variación temporal produce una curiosa asimetría entre el norte y el sur: los relámpagos producen los incendios naturales de finales de verano en América del Norte, mientras que algunos estudios indican que estos incendios son producidos por el hombre en América del Sur. ¿Por qué la diferencia? Simple, porque los relámpagos en América del Sur ocurren durante la temporada en la cual el suelo está húmedo. Los relámpagos de verano caen en América del Norte cuando la tierra está seca y llena de combustible para comenzar incendios.
 

    Mientras tanto, áreas como el Ártico o la Antártida tienen muy pocas tormentas eléctricas y, por lo tanto, casi ningún relámpago.

 

      Las áreas oceánicas presentan también una escasez de relámpagos", dice Christian. "La gente que vive en algunas de las islas del Pacífico no hablan mucho sobre relámpagos en su idioma". La superficie del océano no se calienta tanto como la de la tierra durante el día debido a la mayor capacidad  calorífica del agua. El calentamiento de las capas de aire superficiales es fundamental para la formación de tormentas, por lo que los océanos no presentan relámpagos con mucha frecuencia.

    De acuerdo con Boccippio, estos patrones globales no son, probablemente, muy afectados por la actividad humana. Algunas personas han sugerido que los edificios y las torres metálicas de comunicaciones aumentan la frecuencia promedio de la caída de relámpagos. Pero, "el relámpago que no llega hasta el suelo crea su propia  forma de descarga", dice Boccippio. "La probabilidad de que estemos cambiando la frecuencia de caídas de relámpagos sobre la superficie con la construcción de torres es muy pequeña. Advierte, sin embargo, que ésto no ha sido verificado experimentalmente.

    Para responder a estas preguntas, un nuevo detector (el Sensor de Mapeo de Relámpagos, o Lightning Mapper Sensor -- "LMS") está en el tablero de dibujo del NSSTC. Este instrumento estaría en órbita geoestacionaria sobre los Estados Unidos, y trataría de detectar toda forma de relámpago con una alta resolución espacial y eficiencia de detección.

 

Derecha:  El Sensor de Imágenes de Relámpagos (LIS) a bordo de TRMM sigue de cerca los destellos de relámpagos sobre la Tierra abajo, tomando 500 imágenes por segundo. La misma tecnología óptica será utilizada muy probablemente en los futuros sensores de relámpagos espaciales. Imagen cortesía de NSSTC. (Click Imagen)

 

El LMS o algo parecido podría brindar información valiosa para meteorólogos. -- y más aún, podría ayudar a salvar vidas. "Las mismas corrientes ascendentes  que producen climas severos, a menudo causan un incremento en la frecuencia de relámpagos [en el  comienzo] de una tormenta", explica Boccippio. De esta manera, la medición de la frecuencia de los destellos producidos por relámpagos en tiempo real podría ofrecer una manera de identificar tormentas mortales antes de que se conviertan en tales.

Fuente

 

 

 

     

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